SU MEDIA NARANJA: LA PAREJA IDEAL
- Domingo Ortega
- 29 nov 2017
- 2 Min. de lectura
SU MEDIA NARANJA Director: Domingo Ortega Año 2016 Sinopsis Según un reciente estudio realizado en Estados Unidos, más de un tercio de las parejas que se forman hoy en día lo hacen a través de Internet, ya sea en redes sociales o en webs de contactos, ya solo se liga frente a un frío monitor, donde podemos ser quien queramos ser. Eva y Toni son una pareja que como muchas otras, está empezando una relación nacida en Internet. Pero quizás cuando descubran que son almas gemelas, ya sea demasiado tarde. Conclusiones Ante todo, lo primero que salta a la vista es que estamos frente a un cortometraje con una idea muy bien desarrollada. La historia del “chico conoce chica” va tornando, desde una introducción que hace presagiar que va a ocurrir algo más que interesante, hacia una situación que, por la trivialidad de lo cotidiano, puede llegar a asustar por reconocer en parte de ella a nuestro propio yo o el de alguien conocido. Todo ello, además, de una forma perfectamente medida que recuerda a la metamorfosis de la trama de alguna cinta nipona que no revelaré. Y es que, contar una historia donde tenga cierto peso el monólogo, el romanticismo o los Romeos y Julietas modernos, no tiene que estar salpicado de tintes absurdamente líricos. Mas al contrario, la historia acaba siendo más épica que lírica porque sus personajes lo piden a gritos. Lo que nos Enseña El valenciano Domingo Ortega está recorriendo un camino bastante decente en su carrera como director. “Su media naranja” es su cuarto cortometraje, donde se nota que, pese al presupuesto limitado de la producción, ha sabido desenvolverse muy bien sacando lo mejor de sus personajes. A destacar el papel más que creíble en la actuación de ambos protagonistas. Sobre todo, y con permiso, de la gran Ariadna González. En el aspecto técnico es reseñable que los planos, el sonido, la fotografía…, todo parece haber mejorado bastante en la dirección con respecto a trabajos anteriores. Y en una obra bien hecha se nota la facilidad para meter al espectador en la historia. Porque quedarse en el punto medio entre la fascinación metafísico-pretenciosa del suspense, y la pesadez del romanticismo soporífero, no es nada sencillo. Por suerte, el corto sabe quedarse en ese punto de equilibrio. Fdo: Raúl Aberasturi
